Así pues, ya no son extranjeros ni advenedizos, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios.
—Efesios 2:19
Así pues, ya no son extranjeros ni advenedizos, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios.
—Efesios 2:19